Artista precoz donde los haya, ya a los cuatro años realiza, para sorpresa de sus padres, su primer cómic, titulado El Capitán Marvel va al sastre. Tras cursar el bachillerato en los Maristas, ingresa en la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad condal, combinando sus estudios con las primeras colaboraciones profesionales (con sólo quince años) para la agencia Selecciones Ilustradas. Viaja a París para ampliar sus conocimientos pictóricos y vuelve a Barcelona para colaborar en la creación de la revista Drácula y para trabajar con el mítico editor norteamericano James Warren.
En 1979 publica la obra que le encumbra definitivamente, Historias de taberna galáctica (sobre la que existe un sempiterno proyecto para convertirse en serie de televisión) y a la que seguirán trabajos como La esfera cúbica. Más adelante, ya en plena efervescencia artística y editorial en los años 80 (lo que se llamó el "boom" de los tebeos del que Beà fue protagonista destacado) realiza trabajos como La muralla o En un lugar de la mente, dos obras que se serializan en la revista Rambla, de la que fue cofundador. Todo ello le ha dado un prestigio a nivel mundial del que pocos autores españoles han gozado jamás.
Aparte de sus obras de cómic, Beà se ha dedicado a otras disciplinas artísticas como la realización de story-boards para cine y publicidad, ha escrito novelas de ciencia-ficción para la editorial Anaya de cierto éxito (Más allá de la luz y Fugitivos de la razón son dos de sus títulos) y se dedica actualmente al diseño digital para empresas multimedia.
Beà ha sido el ganador del Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona en la edición de 2003, un galardón que le premia por su importancia en el mundo del cómic español, reconociéndole el mérito de ser uno de los autores más importantes de su generación.







